Casi como niños: Antoine Boyer y Samuelito

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El mágico encuentro del Flamenco y el Jazz Manouche (y viceversa)

 

Viernes noche. Viajo a L’Hospitalet para asistir al Concierto Homenaje a Paco de Lucía que se celebra en el Teatre Joventut , dentro del marco del Festival Django LH (organizado por un apasionado Albert Bello) y descubrir a Antoine Boyer y Samuelito.

Antoine Boyer ha bebido de las fuentes más auténticas de jazz gitano, aventajado discípulo de Mandino Reinhardt y Francis-Alfred Moerman. Tiene varios trabajos publicados y ha sido premiado en varias ocasiones con prestigiosos galardones.Este año, además, ha obtenido el primer puesto en el Concurso de Guitarra Clásica Montigny.

Samuel Rouesnel, “Samuelito”, empieza su formación musical a la temprana edad de seis años estudiando guitarra clásica en el conservatorio de Caen,su ciudad natal, y con ocho ya estaba sumergiéndose en la música, ritmos y cultura flamencos. Da su primer concierto con 16 años. En 2012 recibe el Primer Premio de Guitarra Clásica en el Concurso de  Albi, en 2013 el Primer Premio de  Guitarra Flamenca de Albi, y el mismo año el SegundoPremio del Concours International de Guitare d’Antony.

En el teatro se respira un ambiente familiar. Cuento varios infantes que sospecho son alumnos de la EMCA (escola de música-centre de les arts de L’Hospitalet, donde Bello es docente).

La sala queda a oscuras. Se ilumina el escenario y entran nuestros dos artistas. Antoine, pelo emmarañado, y Samuelito bien peinado. Ambos rubios y muy, muy jóvenes.

El primer tema es de Paco de Lucía. Comienza Samuelito con firmeza y desenvoltura y sorprende, cuando se une, la guitarra de Antoine con un sonido de metal susurrante que contrasta con la determinación de la flamenca. Se revelan ambos como virtuosos. Virtuoso digitador Samuelito, prestidigitador Antoine. Tierra el primero, apasionado en su ejecución, y aire el segundo, amante de disonancias y ensortijados juegos armónicos. Fuego los dos.

Continúan con una composición de Antoine de pasajes difrenciados y una gran fuerza donde, por momentos, parece que se cuele un tango (argentino).

Ahora nos anuncia Samuelito (que es el que se dirige a nosotros, dado que habla castellano) un tema     del que nos asegura que adivinaremos el autor. En los primeros acordes descubrimos el Starman, de Bowie. Parece que les divierte versionar este tema, de alguna manera les devuelve a su edad real. Pero qué juego, qué viaje.

Samuelito sueña que una guitarra Manouche llega al flamenco y compone con Antoine “Si fuera Realidad” una canción que comienza como una trova y estalla en rabiosa bulería.

Se queda solo Samuelito para enfrentarse a un tanguillo de Paco de Lucía (en un momento llega a jalearse a mismo).

Le llega el turno a Antoine de quedarse solo. Tantea el traste antes de comenzar, le habla… y lo acompañamos en su maravillosa locura de armonias transgresoras y vanguardistas, nos lleva volando a su mundo complejo de sofisticadas texturas y nos posa delicadamente en un finísimo pizzicato final.

Algunos temas más de Paco, otro de Antoine, por supuesto uno de Reinhardt, un Invierno de Vivaldi aplaudidísimo… y dos bises por aclamación (El “Spain” de Corea, uno de ellos, que te quitaba el sentido).

Me quito el sombrero ante estos dos artistas que transmiten complicidad, afecto y admiración mutuos. Un placer verlos. Un placer haberlos visto.

 

                                                                                            

                                                                                           

 

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