El Parlament de Catalunya se solidariza con el activista saharaui Hassana Aalia

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El activista saharaui Hassana Aalia, al que el gobierno español hace cuatro años que le deniega el asilo político, fue recibido en el Parlament de Catalunya donde la mayoría de los grupos parlamentarios le mostraron su solidaridad. Juzgado dos veces por el mismo caso.

El activista saharaui Hassana Aalia, al que el gobierno español hace cuatro años que le deniega el asilo político, fue recibido en el Parlament de Catalunya donde la mayoría de los grupos parlamentarios le mostraron su solidaridad. Juzgado dos veces por el mismo caso, Hassana se encuentra en busca y captura por la sentencia de un tribunal militar marroquí, en cuyo juicio no estuvo presente, por los hechos del llamado “Campamento de la Dignidad”, de 2010. Hassana, que reside en Bilbao, ya protagonizó una huelga de hambre en el aeropuerto de Barajas y ahora, invitado por la Federación de Asociaciones Catalanas de Amigos del Pueblo Saharaui (ACAPS), visitó Barcelona.

Por un Sáhara libre, cadena perpetua

Hassana tiene ahora 27 años, nació en El Aaiún, Sáhara Occidental. En 2011 pudo viajar al País Vasco con una beca de estudios y, estando en Bilbao y cuando le quedaban dos meses para volver a su tierra, en febrero de 2013 fue condenado en rebeldía a cadena perpetua por su participación en el Campamento de la Dignidad, en 2010. Por estos hechos, Hassana ya había sido condenado en 2011, por un tribunal civil, pasando cuatro meses en la cárcel. El 17 de marzo de 2013, Hassana fue vuelto a procesar, esta vez por un tribunal militar, junto a otros 25 civiles por la organización de dicho campamento reivindicativo; un proceso lleno de irregularidades que ya fueron denunciadas en su día por Amnistía Internacional y Human Rights Watch. Fue entonces cuando el activista pidió asilo político al gobierno español, derecho reconocido por la ONU, pero el Gobierno de España se lo denegó, dando carta de naturaleza a un tribunal militar marroquí que legisla sobre el territorio del Sáhara Occidental. Desde entonces Hassana está en España en situación irregular y con una orden de expulsión, paralizada hasta que se resuelva el recurso presentado por el abogado del activista, Javier Canivell. El letrado presentó en el Parlamento español una Proposición no de Ley para evitar la expulsión, apoyada por todos los grupos parlamentarios, pero rechazada finalmente por el voto en contra del PP. Hassana Aalia llevaba tiempo participando en foros nacionales e internacionales explicando su participación en el Campamento de la Dignidad y su lucha pacífica por el derecho a la autodeterminación de su pueblo. Ahí parece estar el motivo de la nueva condena del tribunal militar, una clara persecución política. El conflicto del Sáhara, y la conculcación de los derechos humanos, nunca ha sido tomado en serio por ninguno de los gobiernos españoles, pese a ser España una de las responsables de esta lamentable situación y administradora aún de aquellos territorios. Por las especiales circunstancias que concurren es este caso (falta de garantías procesales), y por la sospecha de que estemos ante una persecución política e ideológica por parte de las autoridades marroquíes, la comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo ha pedido la protección de Hassana Aalia a la ACNUR.

El Campamento de la Dignidad

En el año 2010, más de 20.000 personas levantaron el campamento de Gdaim Izik, rebautizado como el Campamento de la Dignidad. Situado a 12 kilómetros de la ciudad de El Aaiún, se convirtió en el mayor asentamiento saharaui en la historia del conflicto. El objetivo fue, de forma pacífica, reivindicar el derecho de autodeterminación de aquellos territorios, derecho que la ONU reconoce. Activistas y periodistas de todo el mundo acompañaron durante dos meses a los acampados. El 24 de octubre, las fuerzas de seguridad marroquíes ametrallaron un todoterreno que pretendía salir del campamento, matando al joven de 14 años Elgarhi Nayem e hiriendo a otras dos personas, una a el hermano de Elgarhi que, al día siguiente, fue enterrado en secreto y sin el permiso de sus familiares, algunos de ellos fueron conducidos al lugar del enterramiento por la policía política del rey Mohamed VI y el Primer Ministro Abbas El Fassi. A los 15 días, y ante una gran tensión previa, las tropas marroquíes asaltaron el campamento. Según fuentes marroquíes, el asalto se saldó con la muerte de trece personas: un soldado y nueve miembros de las fuerzas de seguridad del Estado de Marruecos, un funcionario y dos acampados, entre ellos el saharaui de nacionalidad española, Baby Hamday Buyema. Todo esto ocurrió durante el alto el fuego entre Marruecos y la República Árabe Saharaui Democrática, sin que el ejecutivo marroquí fuese condenado internacionalmente por romper los acuerdos de paz.

Cárcel y torturas

Hassana pasó dos meses escondido antes que lo apresaran y lo enviaran a la cárcel por cuatro meses en el año 2011. En una pequeña celda de la cárcel de El Aaiún, el joven fue torturado. Al salir siguió con su trabajo de militancia pacífica por los derechos democráticos de su pueblo. En el nuevo proceso militar se intentó acusar al joven activista por el secuestro y la muerte de un soldado, pero no se presentó ninguna prueba, y al final, junto a otros civiles, fueron acusados de organizar el campamento, Hassana lo acusaron en rebeldía, ya que no estuvo presente en el juicio. Su entrega por parte de las autoridades españolas al Marruecos le supondrá la cárcel perpetua y las torturas que ya sufrió a su paso por las cárceles marroquíes, por lo que estamos ante un caso de urgencia humanitaria.

En el Parlament

Acompañado por miembros de la ACAPS, Hassana Aalia se reunió con los grupos parlamentarios del parlamento catalán. Con Marta Vilalta (ERC), Ferran Pedret (PSC), Rafa Luna (PP), Horténsia Grau (ICV-EUiA), Quim Arrufat (CUP) y Anna Solé (CiU), todos ellos miembros del Intergrupo por la Paz y la Libertad del Sáhara del Parlament de Catalunya. Dos cartas enviadas por esta instancia al conseller de la Presidencia, Francesc Homs, y al ministro de Asuntos Exteriores, García-Margallo, reclaman que se reconsidere la situación y le sea concedido el asilo político a Hassana. También se encuentra en trámite parlamentario una Propuesta de Resolución de solidaridad con el Sáhara Occidental que ha sido firmado por todos los grupos políticos de la cámara menos por CiU. Por su parte, una campaña de solidaridad con el activista saharaui se está haciendo patente en todo el país en las diversas Plataformas de Apoyo por el asilo político de Hassana, y protagonizando huelgas de hambre. El hashtag #AsiloParaHassanna y el blog del mismo nombre tienen más información de la citada campaña.

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