La entrañable modernidad de la “Iaia!”

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altDespués de reunir 50.000 espectadores por toda Catalunya, la “Iaia!” medía su capacidad de entusiasmo en su primer día en el Teatro Goya. La obra, que supone la despedida de los escenarios de Montserrat Carulla, queda en familia:

 

 

 

 

Después de reunir 50.000 espectadores por toda Catalunya, la “Iaia!” medía su capacidad de entusiasmo en su primer día en el Teatro Goya. La obra, que supone la despedida de los escenarios de Montserrat Carulla, queda en familia: el autor y director es su hijo, Roger Peña, mientras que Aleix Peña es su nieto (también en el escenario) y la protagonista femenina es Katia Klein Carulla.

 

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La acción se desarrolla en un típico piso familiar de los 60, con papel pintado amarillento. Josep, un joven de 20 años con empleos puntuales y precarios, conoce una chica y la sube a casa, donde la abuela del chico, que padece insomnio y obsesión por la horchata, les sorprende a media faena.

 

El “boicot” sexual a su nieto es la excusa para tocar con humor y momentos de crudeza temas cotidianos: el paro, la soledad, las miserias familiares, la diferencia de clases, los choques intergeneracionales o la envidia entre mujeres. Y los matices quedan claros: el perdedor tiene un punto de encante romántico pero el pringado pasa a ser un desecho tóxico y contagioso cuyo prestigio se va hundiendo conforme se arrastra.

 

La chica, prototipo de la pija atractiva pero caprichosa, superficial, inmadura y, en consecuencia, contradictoria, llena de pájaros la cabeza de un joven atormentado por el pasado y avergonzado por ser mantenido por su abuela. La mujer de 82 años, nada cascarrabias, combina tics de su edad con el ansia de estar al día: puede olvidar nombres y trámites o perderse por cualquier calle pero al mismo tiempo chatea con una identidad falsa para mantener ligues, usa jerga juvenil y rememora una juventud en la que recurrió a la fogosidad de los marineros para vengarse de la infidelidad de su marido. E incluso se permite la licencia de fumarse algún porro.

 

Ambas mujeres (la pija por capricho y la abuela por terror a la soledad) están dispuestas a hacer lo que sea para retener al chico y que éste sea el centro de sus existencias. La banda sonora se limita a un guiño de complicidad con una canción del grupo La Iaia y a la conocida “My baby just cares for me” de Nina Simona que ilustra la elegancia de la abuela, que hace un amago de desfile.

 

Durante 90 minutos amenos y trepidantes, Carulla acapara la atención con sus chascarrillos irónicos de quién está de vuelta de todo, encajando a la perfección con el clásico papel de “iaia” catalana, tan protectora como frágil, esa figura omnipresente que todo lo procura y en todo se entromete. Carulla hace de Carulla, arrulla y seduce al público. Es la iaia de toda una generación, que también se coló en las sobremesas desde telenovelas catalanas como “Secrets de familia”, aunque aquí adoptase un rol más tradicional y sufridor de sofá y ganchillo.

 

En el momento de los agradecimientos, Montserrat transformó su mano abierta en un número 4, en referencia a las barras de la senyera y convocó los asistentes a participar en la V de la Diada. Que podría ser la V de verdad, característica de su larga trayectoria en el mundo de la ficción. Visca la iaia!

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