Puigdemont y Colau arropan a los alcaldes investigados en un nuevo pulso al Estado

Escrito por: Arturo Colado. Fotos: Francesc Sans

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Ada Colau y Carles Puigdemont han recibido hoy en la céntrica Plaça Sant Jaume de Barcelona a los 712 alcaldes citados a declarar por la cesión de espacios municipales para la celebración del referéndum previsto para el 1-O. 

Un acto multitudinario al que se han sumado miles de barceloneses al ritmo de cánticos como “Votarem!” (¡Votaremos!), “Sense por!” (¡Sin miedo!) o “Independència!”, ondeando estelades y pancartas en pro del derecho a decidiry contra la represión del gobierno que preside Mariano Rajoy o entonando las estrofas de “L’estaca” de Lluïs Llach o “Els segadors” (himno nacional catalán).

El acto ha comenzado alrededor de las 11.00h, con la recepción de los alcaldes por parte de su colega de Barcelona.

Ada Colau ha iniciado la ronda de parlamentos, con un explícito “¡Es una vergüenza!”, para seguir haciendo hincapié en que “nos encontramos en una situación inaudita en democracia, (y) estamos aquí para denunciar esta situación”. Tras su solicitud de negociación a Mariano Rajoy para que se llegue a celebrar un referéndum sólido y con todas las garantías democráticas, ha finalizado su intervención con un canto a la unidad del pueblo catalán: “Catalunya es un solo pueblo, la libertad la defenderemos con unidad”.

Tras Colau, han intervenido Adam Tomàs, alcalde de Amposta, Dolors Sabaté, alcaldesa de Badalona, y Marta Madrenas, alcaldesa de Girona. Los tres dirigentes han incidido en la idea de que el 1-O se votará sí o sí, y que “a pesar de que no es el referéndum que Catalunya se merece, es el que se puede hacer”.

Una vez finalizados los parlamentos, Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y Carme Forcadell han recorrido los apenas 50 metros que separa la sede del Palau de la Generalitat del Ayuntamiento de Barcelona, para recibir a los 712 alcaldes. Éstos, bastón de mando en mando, han cruzado en procesión la plaza hacia el Palau, entre gritos y choques de manos con los ciudadanos que se agolpaban tras las vallas que conformaban el perímetro de seguridad establecido. Todas unas estrellas del rock.

Oriol Junqueras ha tomado la palabra en el interior del Palau, para incidir en el papel “fundamental” de los alcaldes y ha dado paso a algunos de ellos que han pronunciado estentóreos discursos a favor del 1-O.

Así, Montse Venturós, alcaldesa de Berga, ha insistido en que el Estado Español “nos encontrará en todos los espacios de diálogo excepto en sedes judiciales”. Por su parte, Ramon Roqué, alcalde de Sant Joan de les Abadesses, ha reconocido que sus “valores socialistas” le obligan a “defender la libertad”.

Otros alcaldes intervinientes han sido Elies Nova (Llívia), Maties Serracant (Sabadell) o Marc Solsona (Mollerussa), que han incidido sobre la idea de no tener miedo a las consecuencias del referéndum, a la recuperación de la dignidad perdida de Catalunya o la serenidad ante las presiones del Ejecutivo central. Especialmente cómica ha sido la nueva intervención de Marta Madrenas, que ha comparado la situación actual con el “quieto todo del mundo” de Tejero. Cada cual se toma la euforia como quiere.

Finalizadas las intervenciones de los representantes consistoriales, Neus LLoveras, alcaldesa de Vilanova i la Geltrú y presidenta de la AMI (Associació de Municipis per la Independència), y Miquel Buch, presidente de la AMC (Associació Catalana de Municipis) y alcalde de Premià de Mar, (ambos imputados por la Fiscalía), han tomado la palabra con incendiarios alegatos.

Así, Lloveras ha manifestado que, desde la AMI, “Denunciamos públicamente la persecución judicial que estamos sufriendo y afirmamos nuestro apoyo total y absoluto al Govern para el 1-O y nuestro firme compromiso con la democracia y nuestra voluntad de estar al lado de la gente de nuestros municipios”. Por su parte, Buch ha enfatizado que “Arriesgaremos lo que haga falta para que este país pueda ejercer la democracia”.

Finalmente, Carles Puigdemont ha puesto fin al acto con un duro discurso contra el Estado y su cuestionable ética para impedir la celebración del 1-O: “Queremos un país de hombres y mujeres libres, donde la gente se pueda expresar con toda libertad y no se cierren webs o no se tramiten revistas porque hay artículos que no gustan a la autoridad competente”. Ha concluido con una valoración de la celebración de la plaça Sant Jaume como una “expresión de unidad y determinación”.

Tras la demostración de fuerza (simbólica, pero efectiva) que las instituciones políticas catalanas y barcelonesas han llevado a cabo en apoyo los 712 alcaldes instados a declarar por las distintas fiscalías territoriales por su “colaboración” con el referéndum previsto para el 1 de octubre; una frase de la biógrafa Evelyn Beatrice Hall (que atribuyó a Voltaire como licencia literaria) debería hacer reflexionar a los órganos ejecutivos del estado español sobre el papel represor que están tomando a la hora de abordar la cuestión catalana: “Estoy en desacuerdo con lo que dicespero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo”.

La testarudez del ejecutivo del Partido Popular en sitiar y arrinconar, amenazar, requisar y hacer un, más que, poco ético uso de las leyes que ellos mismos han infringido a lo largo de dos décadas resulta un ejercicio de cinismo y antidemocracia impropio de un país civilizado. La irresponsabilidad que demuestra a la hora de abordar la situación en Catalunya nos pone a los ciudadanos españoles a los pies de los caballos y enerva el más mínimo sentido común.

Una actitud con tintes tan fascistas como los demostrados, únicamente pueden provenir o bien de la intención del uso de este conflicto como cortina de humo para tapar miserias de mayor envergadura… o bien de una interpretación puramente económica, bajo la cual, la balanza de pagos intercomunitaria española sufrirá gravemente la exclusión de Catalunya. Si me permiten, emularé a mi tocayo Schopenhauer y obviaré los sentimientos de pertenencia.

Por contra, la victimista posición que adopta el ejecutivo catalán, aunque (esta vez) justificada, no puede ocultar el hecho de que pretende llevar a Catalunya a su independencia, bajo políticas liberales de derechas. ERC y la CUP han mostrado su apoyo a CDC, en su (lógico) afán secesionista, pero su futura ruptura con la amalgama que supone JxSí deja una composición del futuro gobierno catalán inmersa en el más puro caos organizativo.

Un asunto político, que debe solucionarse a través de la negociación, tal y como, por ejemplo, nos demostraron Reino Unido y Escocia; en estos, nuestros países, se ha convertido, una vez más, en una patética competición.

¿Se imaginan que se celebra el referéndum y gana el NO?

Muerto el perro… nuestros dirigentes políticos deberían devanarse los sesos en encontrar un modo de resucitarlo.

Acabaríamos analizando cosas, quizá, mucho más importantes, que se tornarían peligrosas… Acabaríamos, quizá, solicitando un referéndum republicano… la derogación de la última reforma laboral… la imputación de los legisladores que aprobaron la Ley Mordaza… la ejecución ejemplificadora de doscientos corruptos…

Permítanme fantasear. Al menos un poco.

INDE. INDE-PENDEN-CIA!!!! (Clamaron desde Moncloa…).

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