“Vamos a correr muchos riesgos, pero ya no hay marcha atrás”

Escrito por: José C. Ibarra

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Sigue Cuba fuera del mundo económico. Podemos aplicarle la primera parte de aquel poema de José Martí que decía: «Fuera del mundo que batalla y luce / sin recordar a su infeliz cautivo, / A un trabajo servil sujeto vivo / Que a la muerte temprano me conduce». Y sin embargo, Cuba avanza, que ya es mucho. Ni retrocede ni se estanca, tampoco se muere, tal como querría la mano funesta de los EEUU.

Cuba, en suma, resiste todo los embates del imperialismo: pobre pero enhiesta. Ya son 54 años desde que comenzó su bloqueo comercial, esto es, 54 primaveras al pie del cañón para decepción de los americanos, quienes ven frustrados sus intentos de sabotear la independencia política del pueblo cubano. ¿No es poderoso un país que sabe hacer del vicio, virtud, con no más ayuda que la que recibe de sí mismo? Pero ya es hora de que cese la injusticia, y más por cuanto que 191 de los 193 países miembros de la Organización de Naciones Unidas claman contra este mal que, recordemos, lo sufren primordialmente los ciudadanos cubanos: escasez de medicinas, falta de aparatos médicos, ausencia de tecnología. Pero, en general, la situación no es mejor: Cuba está gravemente limitada a la hora de acceder a créditos y financiamiento internacionales. Esto, por supuesto, también redunda en perjuicio del pueblo. Cuba, empero, tiene la voluntad de desarrollarse, porque nunca ha apartado los ojos de la luz que entra por el norte: «Mas hay junto a mi mesa una ventana / Por donde entra la luz; y no daría / Este rincón de la ventana mía / ¡Por la mayor esplendidez humana!». Con objeto de enterarnos un poco más acerca del tema, acudimos al Consulado Cubano de Barcelona, donde nos espera la Cónsul General de Cuba Mabel Arteaga Rodríguez, a la que hemos entrevistado.

 

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Mabel Arteaga Rodríguez Consul de Cuba en Barcelona Foto: Francesc Sans

¿En qué consiste la campaña contra el bloqueo?

Queremos que toda la comunidad internacional pueda tener la posibilidad de manifestarse contra el bloqueo de EEUU a Cuba. Nuestra intención es que todo el mundo pueda votar contra ello. No es una cuestión de ideología, sino de justicia. Estamos así desde el 66. Pero entonces aún teníamos a los países socialistas de Europa del este. Luego, a partir de los años 90, con la disolución de la Unión Soviética nos quedamos solos. Por tanto, ahora dependemos demasiado de un grupo reducido de subministradores. Esperamos, pues, que el presidente de EEUU desmantele poco a poco el injusto bloqueo que se ejerce sobre Cuba y podemos abrirnos a nuevos mercados. Esta campaña no tiene más objetivo que el de involucrar a todos los países.

¿Puedes votar que no?

No. Si votas es que sí, y si no estás de acuerdo, no votas.

¿Estáis planeando organizar algo en Barcelona?

En las calles no, pero por eso estamos movilizando a la gente a través de las redes: Twitter, Facebook, revistas, etc.

¿Si se llega a tumbar el bloqueo, ¿no crees que se os exigirá un relajamiento de vuestras políticas socialistas?

Somos nosotros quienes estamos pidiendo que quiten el bloqueo. Nosotros siempre hemos refrendado que nuestros principios socialistas no van a ser menoscabados. No vamos a cambiar nuestro sistema político. Lo único que queremos y pedimos es desarrollarnos económicamente como cualquier otro país. Que nos dejen usar el dólar, o que podamos comprar medicamentos sin restricciones injustas.

¿Insisto, ¿no crees que la globalización interferirá en vuestras políticas?

Es un riesgo que tenemos que tomar. Pero es un proceso irreversible. De todos modos, estamos trabajando mucho en la educación de nuestros jóvenes, que de pequeñitos ya empiezan a conocer todos los elementos propios de nuestro país y de su pasado: nuestros líderes, mártires, etc.

¿Cuál será vuestra postura frente a la violación de los derechos humanos cometida por EEUU como, por ejemplo, en Guantánamo?

Todo esto hay que trabajarlo, pues forma parte de la dialéctica del proceso. Hay que buscar posturas, hablar con la gente. Pero lo importante es ir avanzando, sin parar, que esto ya no puede detenerse. Trataremos luchando, por supuesto, temas como el que comentas.

Muchos partidos socialistas han abandonado las proclamas tradicionales del socialismo: ya no hablan de plusvalía ni de luchas de clases. Parece que actualmente se adopta una postura muy moderada: se insiste más en sobrevivir, en pagar la hipoteca, parar deshaucios, que en hacer la revolución.

Sí, pero esto creo que es el reflejo de nuestro presente. Creo que debido a las exigencias de nuestros tiempos los partidos se ven abocados a tratar estas pequeñas cuestiones domésticas, que yo pienso por cierto que son también muy importantes. Sin embargo, también creo que hay que ir corrigiendo esta actitud. No podemos abandonar el camino de la revolución. Hay que empezar por abajo e ir creando la conciencia. Si la gente no sabe por qué y hacia donde vamos, pues tampoco podrá decidir cómo luchar. Para nosotros lo más importante es la educación.

¿No os preocupa lo que ha sucedido en Bolivia, en Venezuela o en China?

Esos países han padecido la injerencia del imperialismo. Pero nosotros conocemos muy bien cómo funcionan sus resortes. Ahora bien, no creo que estos países que mencionas hayan cejado en sus políticas socialistas. Piensa en los movimientos de integración que han surgido en los países de América latina y el Caribe: han elevado la conciencia política de la gente. En cualquier caso, iremos viendo en función de la cooperación de dichos países.

¿Qué crees que ha aportado Cuba a este movimiento de resistencia al imperialismo?

Cuba ha aportado ejemplo y dignidad. Ha ofrecido resistencia. Y eso a pesar de ser profundamente pobre y de todas las carencias impuestas: el cerco, los actos terroristas y la guerra bacteriológica; sigue ahí presente pese a todo. Sigue defendiendo el internacionalismo proletario y la solidaridad con todos los países del mundo. Mira, ahora estamos trabajando en Haití y de eso no se habla. Porque no conviene que Cuba sea un ejemplo, no interesa. La prensa no lo publica. El huracán Matthew pasó por Cuba y no hubo ningún muerto. ¿Es que el huracán saltó por encima de nosotros? No, pero a la prensa no le interesa dar una imagen positiva de nuestro país. Porque Cuba vela por los derechos humanos, a pesar de que tengamos que recorrer miles de kilómetros para comprar una mísera medicina. Y EEUU nos dirá que violamos los derechos humanos, teniendo ellos Guantánamo. Ellos sí que violan los derechos; es su doble rasero.

¿Creéis que puede suceder en Cuba lo que ha sucedido en China?

Cada sistema responde a sus realidades. Soy muy prudente hablando de otros países. China se ha adaptado a sus propias condiciones. Nosotros no cuestionamos a nadie porque no queremos que nos cuestionen. Cada cual construye el sistema político que más les parece. Por nuestra parte, nosotros queremos construir el socialismo. Lo que no va a pasar es que vayamos a cambiar nuestro principio o dejar de ser independientes. Defenderemos nuestras conquistas. Esa es nuestra línea de trabajo. Vamos a correr muchos riesgos, pero ya no hay marcha atrás.

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Muchos hablan de la revolución cubana como la última revolución romántica. ¿Hay más espacio para ello, para nuevos líderes?

La revolución tiene su proceso, cambia, se transforma. Tiene que ir adaptándose. Pero no por eso es mejor o peor. De todos modos, seguimos teniendo líder, Raúl Castro.

¿Por qué da tanto miedo un país pobre y pequeño como Cuba?

Creo que lo que da miedo es el ejemplo de Cuba. Cuando estuvimos en Naciones Unidas y defendimos las desapariciones forzadas pudimos dar cuenta de nuestra capacidad. Cuba siente un orgullo inmenso cuando todos los países le escuchan, merecidamente, claro. Nos hemos ganado el respeto porque, siendo un país pequeño, hemos aguantado sin dar un paso atrás. Siempre hemos dicho lo que nos ha dado la gana, sin temer que nadie nos extorsionara.

El libre acceso a Internet puede ser ventajoso o perjudicial para un sistema político determinado. ¿Cómo véis la utilización de Internet en Cuba?

Cuba quiere que todo el mundo tenga Internet, es parte del desarrollo. Pero apenas tenemos satélites disponibles, ni ancho de banda. Aunque poco a poco esto ha ido mejorando: los médicos tienen Internet. Estamos avanzando en acuerdos con Europa al respecto. Asimismo, hay un acuerdo en materia de telecomunicación con EEUU. Estamos en la mejor disposición de que nuestra gente sepa todo lo que pasa en el mundo. No pensamos que eso pueda ser perjudicial. En suma, es parte del progreso. Cuando cerramos las fronteras fue por necesidad, simplemente nos defendíamos de ataques terroristas, de injerencias en nuestro gobierno. Pero jamás nos hemos cerrado al mundo en sí. Yo creo que las leyes se modifican a medida que la realidad cambia. Y es por eso que ahora necesitamos leyes que respondan a la actualidad, con todo el progreso tecnológico que comportan.

¿Se esperan leyes que intenten paliar la pobreza?

Queremos que la gente gane en función de lo que aporta a la sociedad. Por supuesto, esto creará diferencias a medida que el país vaya abriéndose a causa del desbloqueo, pero espero que puedan tratarse como es debido. Son riesgos que necesariamente han de asumirse e ir trabajándolos sobre la marcha. De todos los errores cometidos hemos aprendido algo.

¿Os preocupa que gane Trump?

Vamos a tener precaución con cualquier presidente de los EEUU. Esperemos que, gane quien gane, lo que tenemos acordado en materia civil sea irrevocable, que nadie pueda echar atrás todo lo que ya está acordado. El nuevo presidente no tiene por qué cancelar lo que ya hemos hablado. Apelamos a su cautela, en consecuencia. Igualmente, queremos diversificar la inversión en nuestro país. Por ejemplo, España es uno de los que más invierten en Cuba. Siempre estuvo en los momentos más difíciles, y eso no se va a olvidar nunca. No le daremos nunca la espalda a España.

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