Si llegamos a la conclusión de que uno de los proyectos de la nueva reacción postimperial es acabar con la comunicación hemos de establecer que hay que defender el periodismo sea como sea. El poder realmente existente ha levantado la liebre y no se esconde: el periodismo libre es el enemigo en el nuevo estado de cosas que se propone. Sólo hace unos días que el gobierno norteamericano ha retirado el la financiación de la radio Voice of America, un servicio público mundial de radiodifusión fundado en 1942 para combatir el nazismo y promover la democracia americana. La Casa Blanca, además, estudia si dentro de poco prohibe la asistencia a las ruedas de prensa presidenciales a la agencia Associated Press, una de las más importantes del mundo.

Decir que las libertades democráticas de un país se sostienen sobre la libre expresión y la libertad de prensa parece grandilocuente. Pero tomemos al azar una sociedad cualquiera del mundo y examinemos si sus leyes recogen y respetan el derecho a la libre circulación de información: si no es así se trata de un lugar donde fallan libertades fundamentales. Se podrá argumentar que estas libertades son relativas pero basta con realizar una prueba del nueve elemental: si se publica una crítica al poder imperante inmediatamente aparece un hecho represivo o limitativo de la libertad de información. La libertad propia de la democracia y la garantía de los derechos humanos están siempre e inevitablemente vinculadas a la libertad informativa y el derecho a la libre expresión, por cualquier medio.

El poder de la tecnooligarquía neoliberal está haciendo ensayos para ver cuál es el grado de intimidación que sus intenciones antiinformativas suscitan. Se trata de la puesta en práctica de “la doctrina del shock” teorizada por Naomi Klein; cuál y cuánta es la resistencia que las sociedades democráticas son capaces de presentar ante una ofensiva contra las libertades y los derechos basada en una supuesta defensa de un hipotético bien superior, sea éste la paz, la prosperidad o la libertad individual.

Debemos, pues, defender el periodismo como parte fundamental del sistema de libertades en el que vivimos y por eso es necesario que aprendamos a apreciarlo y argumentar su valor a partir de realidades y cualidades que nos pueden pasar por alto. Lo que sigue son puntos a tener en cuenta para una reflexión.

UN SERVICIO PÚBLICO QUE NADIE MÁS HACE. Ninguna otra actividad humana hace lo que el periodismo realiza, y que es una tarea imprescindible para una vida social organizada y civilizada. Explica lo que ocurre en la calle, explica a todo el mundo lo que pasa y porqué pasa lo que pasa. Lo hace no para servir ningún interés de parte sino porque hacerlo es de interés público y general. Con un método determinado y el propósito de averiguar la verdad investiga los hechos que son de interés público y pone los resultados al servicio de la ciudadanía, de forma abierta y pública y sin ofrecerlos a ninguna otra institución o grupo de forma particular. Esta singularidad del periodismo hace de él un elemento tan poderoso y al mismo tiempo tan débil porque se basa en la búsqueda de la verdad y el conocimiento público de ella para el interés de todos, sin ningún otro condicionamiento o determinante. Servicio público e independencia singular son bienes del periodismo que la sociedad debe proteger.

EL “CUARTO PODER”, ELEMENTO DE VIGILANCIA Y CONTROL DEL SISTEMA DEMOCRÁTICO. Al periodismo se le ha llamado “el cuarto poder” en alusión a los otros tres poderes propios de la sociedad abierta: legislativo, ejecutivo y judicial. A diferencia de los demás, no se ejerce desde ninguna institución sino que es un poder moral, lo que significa una “auctoritas” que depende de la credibilidad, de la aceptación del público y de la valoración que la ciudadanía hace de su servicio singular. Esto hace del periodismo un ente siempre dependiente de la opinión pública, y precisamente es su capacidad de expresión y respuesta a partir de y ante la opinión pública lo que le proporciona su calidad de vigilancia y control del sistema. Ningún otro fenómeno social realiza esta función.

HERRAMIENTA DE FOMENTO DEL PLURALISMO. En tanto que el periodismo es un reflejo del pluralismo social constituye semilla de fomento de esa diversidad. Las diversas opciones políticas y sociales ocupan su sitio mediante los canales dispuestos por la sociedad abierta pero es el periodismo de cuyo caldo de cultivo nace el pluralismo. Sin pluralidad no existe sociedad abierta, sin periodismo, que expresa esa pluralidad con todas sus contradicciones, el pluralismo se marchita y disminuye hasta llegar al monolitismo propio de las sociedades autoritarias. El periodismo es un agente, también singular, de prevención del monolitismo, y las sociedades autoritarias, sean la España franquista o la Rusia anterior a la glasnost de Gorbachov, han tenido que experimentar la pluralidad expresada o provocada por la prensa para poder evolucionar.

VOZ DE LOS QUIENES NO TIENEN QUIENES LOS ESCUCHE. La prensa ha sido siempre el altavoz de quienes no tienen voz. Al menos desde que Charles Dickens inventó el reporterismo social: sus novelas sobre la infancia desvalida fueron la cristalización del periodismo que hizo relatando las desventuras de la infancia reducida a la miseria cuando una descomunal inmigración del campo a la ciudad hizo de Londres un paisaje social de espanto. En nuestro país un periodismo social resistió bajo el franquismo y prefiguró la prensa democrática posterior. Nombres como Josep Maria Huertas Clavería, José Martí Gómez, Jaume Fabre, Juan José Caballero, Andreu Claret o Manuel Campo Vidal, entre tantos otros, pasarán a la historia como a los hombres que se convirtieron en la voz de los sin voz desde las páginas de la prensa. El periodismo ha realizado entre nosotros una labor social sin la cual no habría habido evolución social.

FOMENTO DE LA SOCIABILIDAD. La comunicación comunica: pone ideas en común. La información in-forma, da forma a la propia concepción y consideración de las cosas. Comunicación e información son dos virtudes públicas que fomentan la sociabilidad en los colectivos humanos. Sin información no es posible actuar de forma inteligente, sin comunicación es imposible ocupar el propio puesto en la sociedad. La misión tradicional del periodismo ha sido informar, entretener y formar, articulando el despliegue de las virtudes públicas sociales. Allí donde existe un déficit de información hay inevitablemente un déficit de calidad de vida social.

PROMOCIÓN DEL PENSAMIENTO CRÍTICO. El periodismo es el primer factor de promoción del pensamiento crítico. Una información, si está bien construida, debe responder a las preguntas de qué, quién, cuándo, dónde, cómo y porqué. La capacidad de responder a estas preguntas relativas a un hecho es característica del buen periodismo pero también del pensamiento crítico en general. El periodismo enseña y ayuda a las personas a abordar la realidad haciéndose las preguntas pertinentes para construir un criterio y por eso es la escuela elemental de la buena ciudadanía. Ningún otro elemento social e institucional que no sea el periodismo se encarga en nuestras sociedades de promover el pensamiento crítico sobre el que se construye no sólo la consideración de la actualidad sino la ciencia y el conocimiento en general.

PIONERO DE LA ALFABETIZACIÓN. La alfabetización que se inició con la escuela abarcó una dimensión generalizada gracias a la prensa. Los folletos populares que se vendían en las tiendas de comestibles llevaron la letra impresa a criadas y amas de casa y los diarios informativos abarcaron a burgueses y proletarios alfabetizados. La imprenta llevó la palabra impresa por todas partes pero fue la prensa la que desarrolló en la práctica los derechos que el invento de Gutenberg contenía en ciernes. La modernidad ilustrada empezó en realidad con la difusión popular de la prensa informativa y los grandes movimientos sociales del siglo XIX comienzan siempre con algo periodístico.

ES NECESARIA UNA NUEVA ALFABETIZACIÓN INFORMATIVA. No es sólo la gran digitalización la que ha causado la desafección de la lectura generalizada, sino la desacreditación de la cultura y el desinterés por la actualidad. No es que el entretenimiento se haya apropiado de gran parte de la comunicación –siempre ha sido así– sino que la difusión de información y conocimiento ha sido reemplazada por un entretenimiento de nuevo cuño que fomenta el individualismo y el narcisismo. A los jóvenes les resulta extraña y nada atractiva la actualidad y esto hace que se despeguen de las preocupaciones colectivas que van más allá de su interés personal. Sólo el periodismo puede relanzar y encabezar una nueva ola de alfabetización colectiva como frente de lucha contra el individualismo, el narcisismo y la insolidaridad.

EL PERIODISMO DE CALIDAD ES CARO. El periodismo se llama así porque nació como difusión periódica de noticias. Una cosa eran las crónicas o referencias aisladas de los hechos y otra la institucionalización del suministro de información a la ciudadanía, sin restricciones, de forma regular y frecuente. Esta periodicidad del periodismo hace que su producción sea cara: conseguir que cada día, cada semana, o cada hora, como en radio y televisión, se publiquen informaciones relevantes y veraces tiene un coste regular y a menudo elevado. La buena información es original, elaborada, contrastada, lo que representa un esfuerzo en horas de trabajo y si es necesario en viajes y gastos varios, más si se hace en equipo. Los periódicos y las agencias han eliminado las corresponsalías internacionales y los enviados especiales ya no son frecuentes. El periodismo de calidad, realizado con la producción adecuada, es caro, y las restricciones hacen que los periodistas queden recluidos en las redacciones, limitados a echar mano de la red. El resultado de todo esto es el periodismo llano, incluso vulgar, que nos viene a visitar en las pantallas. Pocos medios hay que levanten noticias originales y las portadas se asemejan inquietantemente unas a otras. No se trata sólo de costes y de que los diarios arrastren unos endeudamientos insoportables, es que los medios dependen cada vez más de instituciones bancarias que condicionan sus líneas informativas. No habrá periodismo independiente sin financiación suficiente, y este déficit pone en peligro no sólo la información sino la propia existencia del periodismo digno de tal nombre, tan debilitado que cualquier interés externo puede ampararse.

LOS ENEMIGOS DEL PERIODISMO NO SON SOLO LOS AUTÓCRATAS. El poder tecnooligárquico que se dispone a gobernar el mundo se ha demostrado enemigo del periodismo y por tanto de la democracia. Hasta ahora creíamos que los enemigos eran cosas como la publicidad, los agentes de prensa o los peones de gobierno distribuidos por todas partes como ejecutores de la arbitrariedad. Pero ahora los poderes autocráticos han declarado la guerra abiertamente a la información libre, por lo que esta amenaza es un reto dirigido directamente contra las libertades cívicas y los derechos humanos. El problema, por tanto, es que esta declaración de guerra dará alas a imitadores aparecidos en todas las estructuras de gobierno y las empresas. Se empieza por no permitir preguntas en las ruedas de prensa, se sigue vetando el acceso de los medios desafectos a las informaciones y se acaba ahogando económicamente a quienes no acatan las imposiciones. Jeff Bezos se ha apresurado a proclamar su no beligerancia con el poder tecnooligárquico pero en el otro extremo del mundo el régimen de Putin mantiene a Russia Today como un medio de contrainformación bastante eficiente que fomenta las simpatías hacia su régimen opuesto a cualquier forma de socialismo que se pueda concebir. Hay muchos minitrumps y miniputines emboscados en todo el tejido social que esperan su oportunidad, y sólo hay un arma para hacerles frente: publicar la verdad y apoyar la acción informativa democrática del periodismo, al que ahora hay que defender de sus enemigos de siempre y de los que aparecen con mayor fuerza.

Nota bene: en el análisis anterior sobre comunicación, titulado “Objetivo, acabar con la comunicación”, este periodista acababa diciendo que “Y después irán por la escuela, haciendo que implosione desde dentro mediante una trinchara entre alumnos y profesores”. Ya están: el gobierno americano ha decretado la supresión del departamento federal de educación.

Fuente: https://catalunyaplural.cat/es/hay-que-defender-el-periodismo/

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