En el actual panorama de desafección institucional hacia el patrimonio cultural construido, la figura del explorador urbano adquiere un papel inesperado pero fundamental.
En ausencia de políticas públicas eficaces, personajes independientes como David Sitjes, creador del proyecto Barbut Català en Instagram o TikTok, han asumido una función que combina el activismo visual, la documentación sistemática y la denuncia estructural. Su práctica no responde a una pulsión nostálgica ni a una estética del abandono, sino a un compromiso sostenido con la memoria material de Catalunya.
Este texto no busca únicamente trazar un perfil biográfico, sino reflexionar sobre una ética y una praxis: la de seguir explorando, registrando y visibilizando espacios en riesgo de desaparición, pese al abandono administrativo y la indiferencia institucional. Sitjes ha hecho de la cámara una herramienta crítica, de su archivo digital una plataforma pedagógica y de su constancia, una forma de resistencia cultural.
URBEX como metodología crítica y acto de resistencia simbólica
Frente a las derivas espectaculares o sensacionalistas de ciertas expresiones del URBEX, este joven de 36 años ha configurado una metodología de trabajo basada en el respeto, la documentación rigurosa y la contextualización histórica de los espacios. Sus recorridos no son exploraciones aleatorias, sino intervenciones con intención discursiva, de hecho, lo explica en su web, barbutcatala.cat.
Cada imagen producida por David Sitjesse inscribe en una genealogía de abandono que busca ser interrumpida por el gesto de mirar y narrar.
Esta forma de URBEX se aleja radicalmente de lo que se ha descrito como “pornografía de la ruina” y los típicos vídeos virales de lugares abandonados que hay en las redes sociales. En su lugar, David propone una aproximación casi etnográfica: una práctica donde la observación, la escucha, la historia oral y el análisis del deterioro se combinan para construir un conocimiento situado. “La exploración no es el fin, es el medio para registrar lo que no se quiere mostrar”, ha señalado.
La omisión deliberada de coordenadas, el anonimato de las localizaciones y el respeto por los elementos encontrados forman parte de una ética de trabajo que busca proteger los espacios y evitar su espectacularización o vandalización posterior. En este marco, la cámara no captura: testimonia, denuncia y propone.
Un archivo en expansión: memoria desde la periferia
Lo que comenzó como un perfil de difusión ha devenido en un archivo crítico y de acceso público sobre el patrimonio no monumental en Catalunya. Barbut Catalàno solo documenta espacios abandonados, sino que incorpora memorias vecinales, referencias históricas, geolocalizaciones contextualizadas y lecturas políticas sobre los motivos del abandono.
Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.